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lunes, marzo 01, 2010

Sobre el desconocimiento de Vico por parte de Buñuel y la Academia de Cine Española

No, ni Buñuel conoció, ni la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España conoce a Vico y su humanismo retórico. El otro día, viendo en directo la gala de los Goya (los Oscars españoles), me llamó especialmente la atención la cita de Luis Buñuel acerca del conocimiento científico: “La ciencia no me interesa. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas que me son preciosas”.

De nuevo, desde el espacio público, se estaba denostando el papel de la ciencia, lo que no es en ningún caso excepcional en nuestra época posmoderna de rechazo o pérdida de atracción de los grandes metarrelatos modernos (desde Dios, pasando por la Ilustración, hasta las ideologías). Supongo que esta cita tiene una mayor relevancia si tenemos en cuenta que, supuestamente, la gala de los Goya es la cita de la "intelectualidad española". Digo supuestamente porque aquello me olió a todo menos intelectualidad. No quiero entrar aquí a definir qué es un intelectual, pero si hablamos de un agitador de conciencias y un crítico frente al poder establecido, los artistas españoles (empezando por Pedro Almódovar y terminando por Pilar Bardem) son de todo menos intelectuales. No necesito irme muy lejos para poner un ejemplo de intelectual con gran repercusión mediática y con gran llegada a las audiencias: Arturo Pérez Reverte (la entrevista que publicaba hace un par de días el periódico El Mundo no tiene desperdicio).

Pero no, no era mi propósito hoy discernir entre intelectual y artista o persona pertenciente al mundo de la cultura. Tampoco entrar en la cuestión de que si España quiere salir de la crisis, no tendrá más remedio que pasar por el aro de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación (ya sabemos, el I+D+I), pasar por esa ciencia que parecen rechazar los artistas españoles (quiero creer que por ignorancia).

Me interesaba hoy aquí recuperar la Ciencia Nueva de Giambattista Vico. El filósofo italiano planteó ya en el siglo XVII un paradigma científico alternativo a la racionalidad cartesiana y reivindicó la actividad del espíritu humano y el importante papel de la poesía, la imaginación y la metáfora como fuentes de conocimiento. La figura del poeta como gran conocedor del mundo también fue reivindicada por Unamuno. Para Vico este es el paradigma fundador de la racionalidad, racionalidad que Descartes redujo a la matemática y los objetos que podían adecuarse a ella. "El ingenio, la fantasía y la metáfora son las que ponen las bases para una actividad racional. Es decir, la filosofía tópica, basada en la inventio, es anterior a la filosofía crítica, que se basa en la demonstratio. Anteriores a los universales racionales, estarán los universales fantásticos" (p. 416 del artículo Humanismo retórico, Viquismo y Unamunismo).

Pues eso, que la ciencia debería interesarnos a todos. Porque no toda ciencia está focalizada en el paradigma racional cartesiano (he ahí las ciencias sociales y las humanidades). Y porque esa ciencia natural de carácter más "duro" es fundamental para la superación de la crisis que está atravesando España.

jueves, febrero 04, 2010

Y Heidegger estaba equivocado: sobre la rehabilitación del humanismo retórico (por Ernesto Grassi)


vitruvian man leonardo da Vinci by Leonardo da Vinci Foundation Italy.
Vitruvian man en flickr

No puedo con Heidegger, es un autor al que le tengo especial manía. Heidegger es oscuro y presenta una inestabilidad conceptual que me pone de los nervios. Alguna vez que lo he trabajado, he terminado utilizando largas citas de él porque no soy capaz de expresar con mis propias palabras lo que dice (siempre temo no estar interpretando correctamente su complejo pensamiento). Y su figura me despierta especial antipatía, con su apoyo al nacionalsocialismo de Hitler y su distanciamiento, al mismo tiempo, de insignes autores judíos convertidos al cristianismo (Husserl o Edith Stein) siendo él rector de la Universidad de Friburgo. No, definitivamente no puedo con él. Tampoco con su rechazo del humanismo.

Sobre este útimo punto es sobre el que quería hablar hoy. El rechazo de Heidegger del humanismo, tal y como muestra Ernesto Grassi en un magnífico artículo (La rehabilitación del humanismo retórico. Considerando el antihumanismo de Heidegger), parte de un desconocimiento importante de la tradición del humanismo retórico: "Heidegger no conocía esta tradición de humanismo italiano, si la hubiera conocido no habría sido capaz de identificar con tanta indiferencia (si me perdonan la expresión) el humanismo con una antropología basada en la metafísica tradicional. Él no tenía más que un conocimiento indirecto del humanismo, con los prejuicios de las interpretaciones modernas que vieran en él un epígono filosófico de la Antigüedad" (Grassi, p. 31).

Grassi es claro en su crítica a las limitaciones de Heidegger con el humanismo. La cuestión está en que Heidegger rechaza el humanismo porque, según él, parte del problema del ser, cuando el problema principal es la palabra, "la palabra como morada del ser", dirá el filósofo alemán. Heidegger rechaza al humanismo por la mismas razones que a la metafísica tradicional, que al empezar por el problema de los entes, es incapaz de animar el problema del Ser.

Ahora bien, Heidegger, según Grassi, identificó erróneamente al humanismo con la antropología (un hablar sobre el hombre) y la metafísica tradicional (preocupada por el problema del ser), porque para la vertiente del humanismo retórico el problema esencial es el de la palabra (no el del ser), la palabra metafórica, histórica, no racional, abstracta. O dicho de otro modo, el hecho de que la lengua vive en la historicidad ligada al tiempo y al espacio y no en una racionalidad abstracta (Grassi, p. 27). Porque la palabra toma su significando dependiendo del contexto o de la situación histórica, por lo que no es racional, sino metafórica.

Las ideas humanísticas, difundidas por Vives (s. XV-XVI), alcanzarían una madurez completa con Vico (s. XVII-XVIII). Pero apareció Heidegger. Y me da que su rechazo al humanismo ha hecho un enorme daño al pensamiento social contemporáneo, que hoy tiene que lidiar, por ejemplo, con el post-estructuralismo delirante de Derrida, autor fuertemente influenciado por Heidegger (al igual que Foucault).

Sería interesante explorar esta cuestión, las influencias posteriores de un autor (en este caso Heidegger) en el pensamiento, cuando el autor en cuestión ha presentado importantes limitaciones en sus interpretaciones (la concepción del humanismo). Aunque yo no lo voy a hacer, este terreno es enteramente filosófico y no puedo adentrarme en él más de la cuenta.

Os preguntaréis que qué hago leyendo a estos textos. Muy sencillo, sigo desarrollando mi apuesta por una comunicología con base en el humanismo para el libro Filosofía y Comunicación, coordinado por Marta Rizo.

Un abrazo a todos!

jueves, enero 28, 2010

De Platón a Habermas: una propuesta comunicativa


communication by martian haemoglobin x.
Esta foto, en flickr

El II congreso de la AE-IC (Asociación Española de Investigación de la Comunicación) viene de camino, está ya casi casi aquí. Como sabéis, la AE-IC nació hace un par de años con la firme vocación de convertirse en la asociación decana de la comunicación en España. En Santiago de Compostela la experiencia fue muy buena. No dudo de que en esta ocasión volverá a repetirse aquello.

El caso es que, muy a mi pesar, este año me quedo sin congreso AE-IC. Estados Unidos me pilla muy lejos y las nuevas gestiones de mi visado me retienen en el país de Obama. Qué se le va a hacer. Miquel Rodrigo, buena gente donde los haya, defenderá mi paper (abstract) el próximo 3 de febrero dentro de la sección de Teorías y Métodos de Investigación en Comunicación.

La propuesta que presento es un marco teórico general para la investigación en la era digital, marco que concibe a la comunicación como acción ritualística y crítica, por la propia naturaleza de las tecnologías digitales de la información. Lo que planteo es que las dos visiones sobre la comunicación que han dominado nuestro campo (la comunicación como transmisión -funcionalismo- o la comunicación como ritual simbólico -fenomenología-) son herederas de las concepciones acerca del acceso al conocimiento de la filosofía universal. Los antecedentes más directo, son, por supuesto, Descartes y Vico (padre del construccionismo que sería interesante recuperar para la comunicología). Aunque ya en la dualidad platónica y la corporalidad aristotélica podemos ver estas concepciones alternativas.

La cuestión está en que las tecnologías del espíritu dan forma al orden social, produciendo nuevas interacciones, formas lingüísticas, sistemas conceptuales y, en general, articulando una nueva estructura de las relaciones sociales. Y por este carácter que imprimen al orden social, solamente la comunicación como ritual simbólico puede permitirnos dar buena cuenta de los procesos comunicativos contemporáneos.

Esto implica, por ejemplo, que el análisis de los nuevos entornos digitales (con iniciativas tan populares como facebook, twitter, blogger, youtube, etc.) debe hacerse desde la concepción de que las discusiones público-privadas definen y dan forma a un lugar, a un contexto cultural, del que el individuo forma parte. Construyen la sociedad de la información y ayudan a mantener el orden social establecido, por lo que no se trata de meras iniciativas anecdóticas de consumo de tiempo libre, sino de fuentes de generación de flujos simbólicos constructores de la realidad, que están moldeando el momento que nos ha tocado vivir.

¿Y qué tiene que ver la perspectiva crítica en todo esto? Simplemente, el carácter normativo de la propuesta Habermasiana (para el desarrollo del diálogo) puede ser tremendamente útil como vía de intervención en la construcción del diálogo en el entorno digital. Para no quedarnos solamente en el análisis.

Con todo esto, lo que planteo es que desde el investigación en comunicación, debido a las "exigencias" que nos impone el contexto tecnológico, hoy más que nunca se hace necesario la superación del paradigma Cartesiano y la dualidad platónica.

Un saludo a todos!