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jueves, mayo 17, 2012

¿Bienvenidos al IV Reich*? Leyendo la crisis económica en clave informacional

Esta imagen la tienes disponible aquí 

* Utilizo aquí la expresión Reich como sinónimo de dominio, protagonismo y liderazgo de Alemania en las relaciones internacionales. IV Reich como una etapa histórica en la que Alemania de nuevo es un importante y clave actor en el panorama geoestratégico mundial.

Mientras la crisis no afloja sino todo lo contrario (España va de mal en peor), hay un país que sigue creciendo y parece que consolidando su economía en la tempestad financiera: Alemania. ¿Está siendo por el momento el país germano el gran vencedor de la batalla informacional? 

Las dos guerras mundiales que padeció Europa a lo largo del siglo XX fueron batallas por la conquista del espacio físico y sus consiguientes fuentes de riqueza "materiales". Pero hoy, el poder no está unido al espacio físico, sino al espacio de flujos (financieros, de información, poder, innovación, investigación, etc.); el segundo cada vez adquiere una mayor importancia que el primero. Quizá podríamos resumir todos esos flujos en información, esto es, en la interacción y el intercambio. Es previsible que las batallas del siglo XXI se libren por el control de los flujos. Quizá la actual crisis sea la primera gran batalla por los flujos, contienda que, por ahora, gana Alemania. ¿Terminará consolidando finalmente su IV Reich tras los fallidos I (siglo X, Sacro Imperio Romano Germánico), II (siglo XIX, Imperio Alemán) y III (siglo XX, el Nazismo)?

La importancia en el control de los flujos es algo que planteó Manuel Castells en el primer volumen de su conocida trilogía de "La era de la información" allá por la década de los 90. Este planteamiento apunta que el espacio de redes, el espacio que conforman los intercambios entre los distintos países, actividades e individuos cada vez aquiere una mayor importancia que el espacio físico. Donde se juegan su futuro las economías, los países, las actividades (como por ejemplo de investigación y desarrollo) es en su capacidad para generar flujos. 

¿Vence Alemania en la batalla informacional contemporánea? ¿O directamente perdemos todos? Quizá la crisis económica actual sea la primera guerra mundial de la posmodernidad. Tendría sentido. La posmodernidad entendida como lo fugaz, lo inmaterial, lo digital, etc. no podía repararnos guerras físicas y modernas. Tiempo al tiempo. 

lunes, abril 26, 2010

Modernidad, Posmodernidad y la comunicación como fuerza motriz de lo social

Sigo en USA, donde estoy finalizando mi estancia postdoctoral (desde enero de 2009 hasta marzo de 2010 subvencionada por la Fundación Séneca) con varias presentaciones acerca de mi proyecto de investigación "La construcción del pensamiento comunicológico".

La semana pasada le tocó el turno al artículo que recoge los principales resultados que he obtenido hasta este momento. La presentación, titulada "The Construction of Communicological Thinking: A General Theory of Technologically Mediated Communication", fue en el grupo de trabajo del que formo parte con los catedráticos de mi departamento. Fue una prueba dura. El grupo lee y trabaja antes del colloquium tu artículo, lo que implica que la persona que presenta debe estar una hora y media defendiendo su trabajo, página por página, párrafo por párrafo. Me encanta la idea. Y disfruté como nunca.

Lo que propongo en este paper es una teoría general que aúna las aportaciones de los principales autores críticos y funcionalistas y mediante la que trato de explicar la sociedad de masas y la sociedad red desde el punto de vista de la comunicación tecnológicamente mediada (la expresión CTM incluye desde medios de comunicación hasta tecnologías digitales). La CTM como fuerza motriz social clave.

Para escribir este paper, lo que hice en un primer momento fue revisar todos los textos canónicos de las perspectivas crítica y sociopsicológica de la investigación en comunicación (cómo cambia leer directamente a los originales!), desde Lazarsfeld a Marcuse. Una vez hecho esto, vi que sus aportaciones no estaban tan enfrentadas como hemos creído, sino al contrario, resultan incluso complementarias. Todas ellas las he resumido en lo que he denominado the communicative paradox (la comunicación como creadora de funciones, disfunciones y la comunicación tambien como fuente de emancipación). Así, estos históricos artículos eran una buena aproximación conceptual a la sociedad de masas (modernidad). A partir de ahí, he renovado dichos supuestos para explicar, a la vez, la configuración de la sociedad red (postmodernidad).

Mi hipótesis es que la CTM ha ayudado a cambiar la naturaleza del poder, el poder entendido como la capacidad simbólica de definir la realidad, es decir, de seleccionar los elementos que configuran nuestro imaginario colectivo. Hablo también de comunicación como metarrelato, la comunicación como el metarrelato de la postmodernidad. En general, como sabéis, el objetivo de mi proyecto es desarrollar las principales ideas de la investigación en comunicación (proyecto que en sociología hiciera Robert Nisbet) para consolidar la identidad de la comunicología.

El trabajo tuvo una buena acogida. Mis colegas creen que en mi artículo hay material para escribir un libro. Por ahora, no me encuentro con energía, ni con tiempo para escribir este libro, obra que sería una teoría social de la comunicación a caballo entre lo funcionalista, lo crítico y lo simbólico. Tiempo al tiempo, pero esta será, sin duda, mi próxima obra. Además, mis colegas consideran que mi apuesta es una nueva teoría social renovadora del panorama existente y piensan que planteo cuestiones teóricas novedosas y coherentes.

Sobre las críticas, me vinieron, principalmente, desde un flanco: no es posible hablar de modernidad y postmodernidad; la ciencia y la teoría no son necesarias, son herramientas conceptuales inútiles. Me gustó discutir con esta persona, principalmente por ver que estas son las principales críticas que voy a seguir recibiendo a lo largo de toda mi carrera, no por nada, sino porque son las mismas que he recibido hasta el momento. Siempre olvido que mi apuesta por la comunicología (que he compartido durante varios años con el ya desaparecido GUCOM) es tremendamente polémica. Y resulta curioso cómo en todas mis presentaciones, ésta suele ser la crítica que recibo.

Con respecto a las críticas, yo tampoco creo que sea posible dividir la historia en etapas claramente delimitadas. Ahora bien, sí que creo que es posible marcar ciertas tendencias predominantes. Este tipo de divisiones (Renacimiento, Modernidad, Postmodernidad) son útiles para entender la historia y fundar un conocimiento de lo social que permita organizar y analizar el momento de que se trate.

Por ello, creo que en la posmodernidad hay un menor dominio de la estructura y una mayor capacidad de acción individual. Sigue habiendo dominio estructural, por supuesto, pero éste se presenta más debilitado que antaño debido a la acción de las colectividades. Mi colega me respondió diciendo que la acción individual también fue propia de la MOdernidad. Como ejemplo, HItler y su nacionalsocialismo. Creo que no sería muy arriesgado tildar de interpretación aberrante este análisis de la historia mundial y europea. Creer que Hitler fue la acción de un loco, una acción individual, es el mejor caldo de cultivo para que vuelva a repetirse ("no hicimos nada mal, solamente tuvimos mala suerte"). El fascismo fue el resultado de una sociedad enferma, que aupó, alentó y permitió el florecimiento de los absolutismos más radicales (Hitler llegó al poder mediante unas elecciones democráticas, no lo olvidemos).

Esto es todo por ahora. La semana que viene imparto otra conferencia. Tras ello, regresaré a España para seguir trabajando en la facultad de comunicación de la Universidad de Murcia. Que no todo va a ser investigación.

Mientras tanto, os dejo un vídeo sobre Baudrillard que me ha pasado una amiga. Baudrillard plantea la nueva etapa de la posmodernidad como la desaparición de lo real. Es un planteamiento radical y que habría que matizar mucho, pero me gusta su osadía y su ambiciosa pretensión de plantear una teoría general de lo social.

Un saludo a todos!

martes, febrero 10, 2009

La muerte y el Vaticano

A lo largo de la historia, la Iglesia ha estado unida al poder político: o ha colaborado con él o ha sido ella misma la encarnación del gobierno de turno. Ésa es su historia y como somos nuestra historia, pues suma y sigue. Supongo que yo ahora soy un poco el resultado de lo que fueron mis antepasados; tres cuartos de lo mismo con el poder eclesial. Claro, que hoy en día la influencia de la Iglesia cada vez es más reducida, lo que parece poner un poco nerviosos a los responsables de turno. Tal y como señalan Berger y Luckmann en "Modernidad, pluralismo y crisis de sentido", la influencia de esta institución se reduce al ámbito de lo privado. Y yo me alegro enormemente de ello; las colaboraciones de la Iglesia con el poder político nos han dejado ejemplos deleznables de sustentación de regímenes totalitarios que han arremetido contra la vida humana abiertamente. La Iglesia que gobierne almas; el poder material mejor en manos de laicos. La unión de poder y religión resulta una mezcla terrible, al final en nombre de Dios corremos el peligro de que todo valga. Además, el binomio política-religión resulta el caldo de cultivo idóneo para el aprovechamiento de advenedizos, es decir, aquellos a los que les importa un bledo Dios, pero que enarbolan su nombre para obtener cuantiosos beneficios de cualquier índole.

Hoy el papel de la Iglesia en la esfera pública se reduce a manifestaciones populares (algunas rídiculas, por cierto) y a intervenciones y protestas a través de los medios de comunicación cuando los asuntos sobre los que discrepar adquieren gran relevancia pública.

Supongo que este último es el caso de la muerte de Eluana Englaro. No tengo clara mi postura sobre este tema, de veras que no, sí que creo que si fuera mi hermana o mi madre no hubiera podido hacer lo que se ha hecho con esta chica. Claro, que esto que digo es un poco imbécil, es difícil empatizar (tratar de vivir en tu propia piel) con situaciones tan extremas. Pero ahí ha estado el Vaticano pronunciándose y presionando para evitar el fatal desenlace. Qué pena que la sede de San Pedro no siga la misma política con todos los asuntos que le atañen a ella directa o indirectamente.

sábado, marzo 01, 2008

Sobre precios y libros

No me gustan la política, ni la clase política española. Zapatero/Rajoy/Solbes/Pizarro, todos me parecen soporíferos (aunque no iguales). No sé cómo va la economía en nuestro país. En estos momentos, sí que tengo clara una cosa: mi bolsillo tiembla y padece ante la inflación y la subida de precios. A continuación el porqué de tan peculiar reflexión.

A media mañana he decidido salir a la calle para comprar unas cuantas obras en una conocida librería murciana. Maravilloso sábado primaveral, el sol en todo su esplendor y la plaza de santo domingo (Murcia capital, Región de Murcia, España) con una alegría especial: bullicio, mucha gente, danzas orientales, conciertos musicales... Una despedida del invierno en toda regla.

El día, como digo, pintaba francamente bien. Hasta que tras la compra de varios libros, regreso a casa con una úlcera de estómago. De repente el día ya no me parece tan primaveral (incluso diviso unas cuantas nubes), siento frío (¿por qué habré salido sin chaqueta?), la gente entorpece mi camino... MI cuenta acaba de sufrir un terrible varapalo. Aunque bueno, nada que el tiempo por aquello de la próxima nómina del mes de abril, no pueda sanar

Libros adquiridos (responsables directos de mi úlcera estomacal)

- Modernidad, de Peter Gay. Editorial Paidós.
Es la historia de la cultura moderna desde su emergencia a su decadencia. Me parece un enfoque novedoso pues el autor la desarrolla a través del análisis de figuras representativas de la época descrita (desde pintores, dramaturgos, novelistas, arquitectos...).

Podría esperar a la edición de bolsillo (salen al año y son más económicas), podría esperar a pedirlo a mi biblioteca, pero no, lo quiero ya, quiero poder subrayarlo y trabajarlo. Me lo quedo.

Precio del libro: 40 euros. La ilusión de tenerlo entre mis manos, no tiene precio.

- Teoría sociológica moderna, George Ritzer. Editorial Mc Graw Hill.
Éste es, sin duda, mi libro de cabecera preferido. Es la segunda vez que lo compro, pues hubo un día en el que se lo dejé a alguien y nunca más supe de mi gran libro verde. No exagero si digo que todavía me apena haber perdido aquél ejemplar (estaba subrayado, anotado, trabajado...). ¿Quién querrá ese libro, mi libro, todo pintarrajeado en rojo y azul, con mi nombre, mi firma? BUena este gran volumen resume todas las teorías y corrientes más importantes del siglo XX (desde la Escuela de Chicago a las teorías feministas; desde Manheim a Luhman).

La primera vez que lo compré me costó 30 euros (año 2002).

Precio del libro hoy: 40 euros. La ilusión de volverlo a tener entre mis manos, no tiene precio.

NOTA: Junto a esta obra me desaparecieron "El encanto de un mundo desencantado" (G Ritzer), "Historia de la filosofía: del renacimiento a la posmodernidad" (G. Hottois) y "Cincuenta pensadores contemporáneos esenciales" (G. Lechte). Si alguien los tuviera... please!!!!! le invito a una comida, con café y todo.

- Cuatro visiones de la historia, JOsé Ferrater Mora. Editorial Alianza.

¿Hay un principio que rija el desarrollo de la historia? ¿Hay un hilo conductor que le dé sentido a la misma? Esta es la pregunta a la que trata de responder uno de los filósofos contemporáneos más lúcidos y prolíficos como es Ferrater Mora. Ofrece cuatro visiones: San Agustín, Vico, Voltaire y Hegel.

Precio del libro: 6 euros. He adquirido dos (otro para mi hermana), por tanto, 12 euros. La ilusión de que sea tan fino y económico, no tiene precio.

- Firmin, de Sam Savage. Editorial Seix Barral.
Novela sobre un ratón de biblioteca. Se está convirtiendo en una de las sorpresas de la temporada. Está agotado.

Precio: 15,50 euros. El fiasco por no poder haberlo comprado no tiene precio.

viernes, enero 25, 2008

Crear desde la angustia

Siempre he creído que no hay mejor fuente de inspiración que el dolor o la angustia vivida en primera persona. Y claro esto lo digo por mi propia experiencia personal. Los relatos que he escrito que más me han gustado han sido aquellos que me han nacido cuando lo he estado pasando mal.

Creo que el sufrimiento llama a las musas, porque narrar es una magnífica vía de escape, es como una forma de curar y superar el mal trance por el que estás pasando. Supongo que por eso mismo me apetecía esta tarde reflexionar sobre esto, porque hay ocasiones en las que metemos la pata, en la que herimos sin querer (en una ocasión escribí sobre esto), y la tristeza se posa en nosotros de manera irremediable (el "¿por qué lo dije? ¿por qué hice lo que hice?" vuelve una y otra vez a mi memoria...)

Supongo que en lo que a escribir relatos se refiere, mi circunstancia es bastante radical, tanto tanto, que al final sólo escribo cuando paso las noches en vela. Como esto no sucede muy a menudo, es más, como esto no sucede casi nunca, es la pescadilla que se muerde la cola: no escribo novela o relato, sólo artículos científicos sobre mi área de estudio. Quizá tampoco tengo nada que contar, quizá me faltan años para articular un relato vital de cientos de páginas. Sobre el mundo universitario, alguien dijo una vez que deberíamos escribir la tesis no al principio de nuestra vida académica, sino al final, cuando has acumulado experiencia y madurez.

Dicho lo dicho, no recordaba esta mañana bien cuál fue el sentimiento de Munch a la hora de pintar su famoso cuadro "El grito", obra que, por otra parte, se ha utilizado como metáfora de la época moderna. ¿Cuál era su estado de ánimo? Queda bastante claro en la siguiente cita.

"Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza".