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jueves, mayo 28, 2009

Sufrir con el otro: sobre la empatía y la comunicación


Si la comunicación es entendimiento, la empatía, la identificación con el otro hasta poder sufrir y sentir lo que el otro vive, sería el grado último, el más puro, el súmmum de la comunicación. No podemos estar constantemente empatizando con todo el mundo, si así fuera, la vida no nos daría, harían falta varias vidas, o varias almas para poder aguantar tal torrente de emociones. 

Empatizar es humano, empatizar constamente es algo más, casi casi un don. Hace falta mucha sensibilidad, quizá estar en posesión de ese tipo de amor que va dirigido al otro por el mero hecho de ser persona. 

Pienso esto al hilo del mensaje que me envía una muy buena amiga rodeada de gente sufriendo situaciones extremas, de gente que se debate entre la vida y la muerte (no hay nada más extremo que esto último). La situación es dura y la empatía en este caso puede ser terrible. Supongo que frente al exceso de empatía es necesario tratar de tomar distancia, tratar de objetivizar las situaciones.... Porque, creo, protegerse también es humano.

Fotografía "On suffering" (Flickr). 

sábado, enero 17, 2009

Voz, silencio, alma, Yo, Tú... ¿Comunicación?

El otro día terminamos el curso de ¨readings in comunication¨ con este vídeo. Es lo mejor que he visto en mucho tiempo... Sigo con él pensando acerca de nuestro encuentro con el otro, nuestros miedos y barreras, el papel de la voz, el silencio, la mirada, el alma de quien nos escucha, Tú y Yo...

Dedicadle los 3 minutos que dura, merece la pena. ¿Qué os sugiere? ¿Qué veis en él?

domingo, junio 22, 2008

La muerte

Hace una hora, una de mis mejores amigas me enviaba un sms para darme la noticia que todos llevábamos esperando desde hacía meses: su padre ha muerto, "nos ha dejado", me ha dicho textualmente. Cuando pienso en la muerte, siempre me viene a la memoria la clase en la que mi profesor de historia del arte en COU, José Antonio Conesa (HH. Maristas la Merced), nos decía que la muerte humilla al hombre porque éste sabe que no puede vencerla, porque éste sabe y conoce de antemano que perderá esa vital batalla. Claro, él nos explicaba a través del arte cómo algunos autores han concebido así la muerte y cómo la han plasmado en sus obras. Obviamente, esa concepción está desprovista de cualquier tipo de dimensión religiosa, porque para la religión católica, por ejemplo, sí que es posible alcanzar la victoria en esa batalla.

Pienso en mi amiga, en la muerte y no soy capaz de decir nada. Ni tampoco veo consuelo posible, ahora, en estos momentos, en el justo momento en el que se produce el paso de la vida a la muerte. Ahora no. Quizá más tarde. Y me pilla, maldita casualidad, escribiendo sobre la realización de la existencia, sobre la autenticidad e inautenticidad de la misma. Y sigo sin poder decir nada.

jueves, octubre 25, 2007

Primo Levi y la Escuela de Frankfurt: ¿algo tiene sentido después de Auschwitz?


Primo Levi

La escuela de Frankfurt









Recuerdo perfectamente el día en el que visité el campo de concentración de Oświęcim (en alemán, Auschwitz) en Polonia. Hacía frío y el día estaba cerrado, muy nublado... Era un ambiente tétrico que para mis amigos polacos resultaba insoportable, de tal manera que muchos de ellos, entre lágrimas, abandonaron la ruta turística por el circuito de la que fuera gran masacre alemana durante los años 30 y 40 del pasado siglo. Recuerdo también que aquél día, cuando volvíamos a nuestra ciudad de origen, el viaje de vuelta estuvo protagonizado por el silencio, la tristeza, el ensimismamiento...

Si vivieran los miembros de la Escuela de Frankfurt (Blanca Muñoz ha sido una de las autoras españolas que más ha profundizado en esta escuela), quizá criticaran el que se haya terminado comercializando incluso con la muerte y el sufrimiento. Ahora podemos hacer turismo también por el terreno sobre el que todavía permanece caliente la sangre de judíos, polacos, húngaros...

El caso es que he retomado en mis clases una obra de uno de los supervivientes más conocidos de los campos de concentración alemanes. Se trata de Si esto es un hombre, escrita por Primo Levi en el año 46, solamente uno después de que acabara la II Guerra Mundial.

La visión que del hombre nos ofrece Levi es aterradora y desalentadora y podría resumirse en que el "hombre, en situaciones extremas, es un lobo para el hombre". Es un discurso el de Levi pesimista, pues es imposible que el superviviente pueda soportar el recuerdo de la experiencia en el campo, es imposible que pueda superar el sentimiento de culpa, es imposible que nada vuelva a tener sentido después de Auswitchz.

Esta visión creo que entronca con la perspectiva de la Escuela de Frankfurt, pues fueron sus miembros (que estuvieron exiliados en Estados Unidos hasta regresaron a Alemania en la década de los 50) lo que denunciaron que el nazismo es la consecuencia perversa de la modernidad (diría Baumann que sin la modernidad nunca hubiera existido Auswitchz) y que el nazismo es el ejemplo de un tipo de razón (instrumental) que pervive en la sociedad capitalista. La razón en Auswitchz y en el capitalismo es utilizada para dominar, para anular la conciencia crítica, para destruir el pensamiento y fomentar la irracionalidad.

Pero como digo, según los Adorno, Horkheimer, Marcuse, etc. , esos principios que pervivieron en el nazismo continuan plenamente vigentes en la sociedad capitalista.

¿Hay solución para esta situación? ¿Hay alguna salida para que el hombre no viva dominado (por ej, por los medios de comunicación) y pueda ser libre? Levi no nos da la clave (al menos yo no la encuentro), clave que sí ofrece la Escuela de Frankfurt.

La búsqueda de sentido es prevenir para que el principio de dominación no vuelva a protagonizar la historia y he aquí la responsabilidad de la teoría frente al sufrimiento del mundo. Es decir, a través de la razón, de la cultura con mayúsculas, el hombre puede alcanzar la libertad que tanto anheló Primo Levi.

viernes, marzo 02, 2007

¿En qué quedamos? Echevarría y De Chaos, dos opciones de muerte y vida













Como ya sabéis, sólo actualizo el blog semanalmente. Pero hoy voy a hacer una excepción, por las veces que debí actualizar y no lo hice ;-) y porque la duda me corroe en estos momentos.

Dos noticias, para mí contradictorias
, protagonizan hoy el espacio público: por un lado, de Juana Chaos, el terrorista, será trasladado a su casa en cuanto se recupere de su huelga de hambre (que suspendió ayer en cuanto se anunció su "prisión atenuada"). Dice Rubacalaba que lo ha hecho "por razones humanitarias. No podemos dejar que alguien muera". Por otro lado, Inmaculada Echevarría, que padece una distrofia muscular progresiva lo que la ha postrado en la cama de un hospital a lo largo de los últimos nueve años de su vida, elegirá junto a los médicos la fecha en la que le será retirado el respirador que la mantiene con vida.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Somos libres para hacer lo que nos dé la gana con nuestras vidas o no? Echevarría pide morir porque no aguanta más su situación vital. La junta de Andalucía accede. De Juana Chaos comienza una huelga de hambre para protestar por la pena que debía cumplir. En este caso, no se le concede la libertad para hacer con su vida lo que le plazca y es ingresado en un hospital donde se le mantiene con vida, en contra de su voluntad, gracias a un suero. De Chaos permanece literalmente atado a la cama para que no pueda quitarse la vida.

¿Por qué dejan morir a Echevarría y no a De Chaos? ¿Por qué prevalece el derecho a la muerte en una y el derecho a la vida en el otro?

No lo entiendo, sinceramente que no lo entiendo, situación que me tiene bastante cabreada.
¿Por qué a una le dan la libertad para que decida sobre su vida, libertad que se le niega al terrorista?

Creo que un mínimo de coherencia en las líneas éticas de las políticas gubernamentales no estaría de más, ¿no os parece?