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jueves, julio 09, 2009

Michael Jackson y la "muerte espectáculo"

Speechless - A Michael Jackson Tribute by agirlfromozbutnot
Publicada en Flickr 

Mucho tiempo sin escribir por estos lares... Unas semivacaciones en España y un "road trip" breve pero intenso por el medio oeste norteamericano tienen la culpa. Investigar es maravilloso, pero una siempre tiene la sensación de que no terminas de desconectar nunca, siempre quedan cosas pendientes, así que en mi estado semivacacional al final lo único que se va de vacaciones es el blog. 

Pero bueno ya ha llegado la hora de empezar de nuevo a la carga. No ha sido una decisión premeditada, sino la vida la que me ha traído de cabeza de nuevo a mi blog. El motivo, las exequias de Michael Jackson. Viéndolas ayer no podía dejar de pensar en el espectáculo que a todo llega, incluso a la muerte, quizá uno de los aspectos de la vida cuya espectacularización puede resultar más difícil, porque la muerte es el destino de todo hombre, destino del que sabemos no podremos escapar jamás. Por eso la muerte es el gran fracaso del que nadie puede escapar. Así que en principio, la puesta fastuosa, el show fúnebre puede parecer una broma de mal gusto, macabra por el propio dramatismo que envuelve al fin de la vida. Pero el espectáculo también ha invadido esta esfera, lo que supongo que es algo que ya intuíamos. En los años 90, el accidente mortal de Lady Di en París fue un buen buen preámbulo al gran show que ha envuelto el último adiós a un Jackson denostado, cuya muerte parece ahora estar limpiando las sombras que lo acompañaron durante los últimos años de su vida. 

Creo que el entierro del rey del pop ha sido el pistoletazo de salida, la inauguración definitiva de la "muerte espectáculo", del show zapateando directa y descaradamente sobre restos mortales. 
 
Hace ya bastante, a mediados del siglo pasado, un Guy Debord un tanto tremendista hablaba de una sociedad del espectáculo en la que éste había invadido todas las esferas de la vida (desde la política a la economía o la cultura). El espectáculo como puesta en escena fastuosa, como colorido y luces de neón deslumbrantes que esconden la ausencia de contenido, que tratan de enmascarar el vacío de una sociedad volcada en el aparentar por encima del ser. 

En comunicación, George Kellner, en su obra Media spectacle, señala que la sociedad capitalista es la sociedad del infotainment, es decir, la sociedad que ha visto cómo toda información está unida y fusionada al entretenimiento (information-entertainment). Todo debe divertir y la realidad que no divierta está condenada al fracaso. 

Hasta la muerte, trasnmutada en show, puede ser un espectáculo atractivo. Por eso, las pompas fúnebres de Michael Jackson fueron un acontecimiento mediático, gestado y organizado para ser retransmitido a través de los medios de comunicación, fueron un macro show de la muerte en el que ésta alcanzó su grado máximo de banalización. 

A partir de ahora, a los toros, conciertos y visitas a parques temáticos deberemos sumar la asistencia a estadios para ver funerales. Porque el espectáculo debe continuar y éste no ha hecho más que empezar. 

jueves, abril 23, 2009

La cultura del espectáculo, Las Vegas y la posmodernidad: Congreso de la Sociedad Española de Periodística en Murcia (España)


Mañana comienza en Murcia el último congreso de la Sociedad Española de Periodística, encuentro en el que se debatirá acerca de la cultura del espectáculo y su relación con los medios de comunicación y la democracia.

En aquél blog os he dejado un comentario que copio y pego a continuación. Que os aproveche!

"Hace ya más de cuatro años que me uní a la Sociedad Española de Periodística a través de Manuel Martín Algarra, maestro y amigo. Fue él quien me animó a asistir a la reunión científica que tuvo lugar en Santiago de Compostela en mayo de 2005. Y allá que me presenté, en plena vorágine de tesis doctoral… La vida da vueltas que no te esperas, ya que hoy es la SEP la que viene a mi tierra murciana y ha querido el destino que este nuevo congreso me pille lejos, muy lejos, investigando en un lugar recóndito, cuasi mágico, llamado Boulder (Colorado, Estados Unidos). Pero como nada sucede porque sí, ha sido en este país donde realmente he entendido de una manera, podría decirse ontológica, esencial, que es esto del espectáculo y la posmodernidad.

España, el periodismo español presenta retazos, tendencias, ciertos rasgos que nos remiten a la posmodernidad, aunque creo que ontológicamente, a pesar de los Karabatic y los filósofos provocadores erróneamente metidos a consejeros de cultura, no somos todavía básicamente posmodernos. Hay principios de, pero en su esencia, en su núcleo, la superficialidad y el desarraigo propios de la posmodernidad no tienen todavía cabida en una cultura como la nuestra, debido a nuestra historia, al apego a la tierra, a las propias construcciones simbólicas que hemos generado en torno a nuestros lazos afectivos (familia, amigos, pareja…). Que responsables de cultura se crean la posmodernidad es peligroso; al final puede ocurrirnos que la profecía termine cumpliéndose.

Para entender básicamente y casi de forma devastadora que es esto de la cultura del espectáculo voy a remitir a la ciudad de Las Vegas, donde aquí sí lo real ha sido eliminado. Ritzer, en su obra El encanto de un mundo desencantado, teoriza magníficamente sobre esta ciudad de luces de neón construida en medio del desierto, donde todo es una gran mentira, una gran puesta en escena, fastuosa, colorida y terriblemente vacía de realismo, de contenido, de relato. Las Vegas es un no-lugar inventado hace poco más de medio siglo, que deslumbra a través de sus fachadas principales, pero que basta con asomarse y mirar un poco mas allá para ver que no hay nada, que la ciudad es un amasijo de cables grises que tratan de mantener viva la falacia del glamour. Las Vegas es la matrix de la que Morfeo y Neo tratarían de escapar, es el espacio en el que el caso abominable de Karabatic no hubiera dejado de ser una anécdota desprovista, incluso, de gracia.

Pues bien, señoras y señores, bienvenidos a Murcia y bienvenidos a estas jornadas en las que desentrañaremos cuál es el estado en el que se encuentra esta interesante y peligrosa relación entre el espectáculo y los medios de comunicación… ¿Hemos entrado abiertamente en la posmodernidad mediática? ¿Vivimos ya en una cultura del espectáculo? ¿En qué medida afecta esta relación a la calidad de la democracia? Tal y como apunta Kellner en su obra Media Spectacle, ¿son las nuevas tecnologías un potenciador de esta cultura espectacular? Muchas preguntas y dos días para debatir sobre todas ellas. Simplemente fascinante…"