Ando estos días preparando un artículo para el especial de Razón y Palabra que coordina Marta Rizo y que lleva por título "Filosofía y Comunicología" (saldrá con los artículos aceptados para publicación en julio de 2008, creo). Mi propuesta es la de recuperar el pensamiento de algunos "filósofos del diálogo" para que entendamos mejor la comunicación interpersonal y nuestra relación con los demás. O lo que es lo mismo. Utilizar el pensamiento de los Buber, Mounier o Marcel para fundamentar la parte más "humana" de la comunicología. Cada vez me interesa más esto, el otro, la persona como tal... Aunque sé que no puedo detenerme mucho en estos menesteres, que al final me desvío en exceso de la comunicación y termino leyendo a Kant.
Y a esto iba. De cara a entender mejor al otro, que para Buber es una prolongación de mi propio yo, dice Kant que el hombre es un valor absoluto, es un fin en sí mismo y un fin objetivo, lo que implica que sirve este principio para toda la humanidad. De esta cuestión, se deriva un imperativo práctico: “Obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio” (Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, año 1998, página 104).
Y a esto iba. De cara a entender mejor al otro, que para Buber es una prolongación de mi propio yo, dice Kant que el hombre es un valor absoluto, es un fin en sí mismo y un fin objetivo, lo que implica que sirve este principio para toda la humanidad. De esta cuestión, se deriva un imperativo práctico: “Obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio” (Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, año 1998, página 104).
Ahora me pregunto cómo solemos tratar a los demás, si de manera desinteresada o, por el contrario, con un propósito concreto: el alcanzar un fin determinado.