La foto, sobre la famosa radionovela de H.G Wells La Guerra de los Mundos, en flickr
Ha llovido mucho desde que la radionovela de H.G. Welles, La Guerra de los Mundos, aterrara a cientos de personas en Nueva Jersey y Nueva York en la década de los 30. Como sabemos, la adaptación de Orson Welles fue tan realista, que los radioyentes creyeron estar asistiendo a una auténtica invasión marciana. Este caso sirvió durante mucho tiempo para hablar de los efectos poderosos de los medios de comunicación, teorías de efectos mediáticos que han sido una de las áreas de estudio más prolíficas dentro del campo comunicológico.
Ahora bien, el funcionalismo, tradición de corte positivista que dominara la investigación en comunicación a mediados del siglo pasado, ha arrastrado clichés y simplificaciones que no han hecho justicia a esta corriente de pensamiento. Esto es algo que Jesús Galindo, en Comunicación, Ciencia e Historia (McGraw Hill, 2007), deja bastante claro. Desmontando mitos.
Sobre este último aspecto, leo un libro sobre algunos de los textos de investigación en comunicación más importantes durante el último siglo. El título Canonic texts in Media Research. Are there any? Should be there? How about these?. La edición corre a cargo de Elihu Katz, John Durham Peters, Tamar Liebes y Avril Orloff (Polity Press, 2003). Aquí, en el análisis que Simonson y Weiman hacen del trabajo de Lazarsfeld y Merton, Mass Communication, Popular Taste, and Organized Social Action, los autores destacan la crítica al sistema mediático que SÍ se ejerció desde esta tradición teórica. La hipótesis de partida, expuesta por Lazarsfeld y Merton en 1948, fue que los medios de comunicación desempeñan una función comercial que mantiene la hegemonía capitalista; mass media que tienen un importante poder narcotizante y gran habilidad para mantener las normas sociales y modelar el gusto popular. Esto es interesante para la investigación Europea y Latinoamericana que con frecuencia ha reducido la perspectiva funcionalista a aquella que apuntala y refuerza al sistema capitalista.
Como digo, esto es interesante. Pero quizá todavía más, la revisión que Simonson y Weimar hacen de textos (desde Todd Gitlin, pasando por Stuart Hall, hasta James Carey) que han reducido y estereotipado el trabajo realizado desde la Escuela de Columbia. Desmontando mitos una vez más.
Porque los funcionalistas, también fueron críticos.
Un saludo a todos!
Pd. Sólo un apunte más. Normalmente, cuando hablamos del dominio funcionalista durante el siglo pasado, solemos circunscribirlo desde los años 30/40 a los 60, más o menos. Esto no sería del todo correcto de acuerdo con Simonson y Weimann. Para los autores, no podemos hablar de paradigma funcionalista dominante hasta la década de los años 50:
"If there was a dominant paradigm for the field, it was not established before the 1950s. In the 1940s, even within the relatively localized institutional work of Columbia, "effects" was one conceptual vocabulary among several (...) There was a variety of other kinds of research, from content and institutional analysis broader comparative studies of radio and print, to functional analyses of media within larger social systems" (Simonson and Weimann, 2003: p. 15).