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martes, septiembre 08, 2009

Y los funcionalistas americanos también eran críticos

La Guerra de los Mundos. by cerezahita.
La foto, sobre la famosa radionovela de H.G Wells La Guerra de los Mundos, en flickr

Ha llovido mucho desde que la radionovela de H.G. Welles, La Guerra de los Mundos, aterrara a cientos de personas en Nueva Jersey y Nueva York en la década de los 30. Como sabemos, la adaptación de Orson Welles fue tan realista, que los radioyentes creyeron estar asistiendo a una auténtica invasión marciana. Este caso sirvió durante mucho tiempo para hablar de los efectos poderosos de los medios de comunicación, teorías de efectos mediáticos que han sido una de las áreas de estudio más prolíficas dentro del campo comunicológico.

Ahora bien, el funcionalismo, tradición de corte positivista que dominara la investigación en comunicación a mediados del siglo pasado, ha arrastrado clichés y simplificaciones que no han hecho justicia a esta corriente de pensamiento. Esto es algo que Jesús Galindo, en Comunicación, Ciencia e Historia (McGraw Hill, 2007), deja bastante claro. Desmontando mitos.

Sobre este último aspecto, leo un libro sobre algunos de los textos de investigación en comunicación más importantes durante el último siglo. El título Canonic texts in Media Research. Are there any? Should be there? How about these?. La edición corre a cargo de Elihu Katz, John Durham Peters, Tamar Liebes y Avril Orloff (Polity Press, 2003). Aquí, en el análisis que Simonson y Weiman hacen del trabajo de Lazarsfeld y Merton, Mass Communication, Popular Taste, and Organized Social Action, los autores destacan la crítica al sistema mediático que SÍ se ejerció desde esta tradición teórica. La hipótesis de partida, expuesta por Lazarsfeld y Merton en 1948, fue que los medios de comunicación desempeñan una función comercial que mantiene la hegemonía capitalista; mass media que tienen un importante poder narcotizante y gran habilidad para mantener las normas sociales y modelar el gusto popular. Esto es interesante para la investigación Europea y Latinoamericana que con frecuencia ha reducido la perspectiva funcionalista a aquella que apuntala y refuerza al sistema capitalista.

Como digo, esto es interesante. Pero quizá todavía más, la revisión que Simonson y Weimar hacen de textos (desde Todd Gitlin, pasando por Stuart Hall, hasta James Carey) que han reducido y estereotipado el trabajo realizado desde la Escuela de Columbia. Desmontando mitos una vez más.

Porque los funcionalistas, también fueron críticos.

Un saludo a todos!

Pd. Sólo un apunte más. Normalmente, cuando hablamos del dominio funcionalista durante el siglo pasado, solemos circunscribirlo desde los años 30/40 a los 60, más o menos. Esto no sería del todo correcto de acuerdo con Simonson y Weimann. Para los autores, no podemos hablar de paradigma funcionalista dominante hasta la década de los años 50:

"If there was a dominant paradigm for the field, it was not established before the 1950s. In the 1940s, even within the relatively localized institutional work of Columbia, "effects" was one conceptual vocabulary among several (...) There was a variety of other kinds of research, from content and institutional analysis broader comparative studies of radio and print, to functional analyses of media within larger social systems" (Simonson and Weimann, 2003: p. 15).

miércoles, mayo 20, 2009

La vida es conversación: no hay final, no hay pensamientos últimos, no hay fin para la conversación

No hay nada como descubrir nuevos autores, nuevos pensamientos, nuevas perspectivas sobre la vida, el hombre, el mundo... Esto es algo maravilloso que me está regalando mi estancia investigadora en la Universidad de Colorado. Así es como ha llegado hasta mí, porque ha sido él el que ha llegado, James W. Carey, quien concibe la comunicación como una manifestación cultural. Es decir, como la comunicación es una realidad simbólica, va a ser un fenómeno hijo de su tiempo (cultural). O lo que es lo mismo, a través de la comunicación "construimos" la cultura en la que vivimos. Comunicación y cultura son, por tanto, dos fenómenos indisociables.

Fue Carey un profesor y teórico que sirvió de fuente de inspiración para todos aquellos que le conocieron. Además, tiene algunas citas que rayan la excelencia, siendo sus escritos de una claridad y un humanismo poético que infunde esperanza y fe en el hombre, a pesar de los pesares.

Corría el año 1991 en la escuela de periodismo de San Petersburgo (The Poynter Institute, Florida) cuando al final de una entrevista, el periodista preguntó a Carey si tenía algunos pensamientos finales. Creo que todos los que hemos hecho una entrevista hemos preguntado esto. Pero creo que pocos habrán escuchado la siguiente respuesta:

"No hay pensamientos finales. Yo cito todo el tiempo estas maravillosas líneas de Kenneth Burke. La vida es conversación. Cuando entramos, cuando llegamos a algún sitio, ya hay algo que marcha, que está funcionando. Lo primero que debemos aprender es que a la hora de nuestra muerte, nosotros estamos reescribiendo nuestra biografía por última vez. Y luego, durante las primeras horas después de nuestra muerte, alguien más reescribe dicha biografía por nosotros -nuestros hijos, esposas, amigos. Recuerdas lo que a él le gustaba, lo que dijo, lo que hizo? En este sentido, la vida es una conversación que constantemente continúa. Nadie tiene la última palabra; no hay pensamientos finales. No hay final para la conversación".

"There are no final thoughts. I quote all the time these wonderful lines of Kenneth Burke. Life is a conversation. When we enter, it´s already going on; we try to catch the drift of it; we exit before it´s over. The first lesson any pragmatist learns is that at the hour of our death we are rewriting our biography for the last time. And then, the first hour into our death someone else rewrites the biography for us -our children, our spouses, our friends. Do you remember what he was like, what he said, what he did?... In that sense life is conversation... that continuously goes on... No one has the last word; there are no final thoughts. There is no end to the conversation".

Communication as culture, 2009, p. IX. 

Wow! Qué cara se le quedaría al periodista? La cita es sublime, porque si la vida es conversación, al principio de la vida está la palabra, es decir, lo que funda la existencia, en el origen del mundo lo que hay es comunicación. Acaso no es esto apasionante? Menuda responsabilidad social la que les ha caido encima a los profesionales de la palabra...

Pd. Mis disculpas por mi libre, libérrima, traducción del texto :-)