Creo que la cuestión planteada no es anecdótica, ni ociosa: en España han pasado más de treinta años desde que los estudios de periodismo obtuvieron el rango de universitarios y, a día de hoy, seguimos teniendo que justificar la legitimidad de nuestras facultades de comunicación. ¿Hay que estudiar biología para ser biólogo? ¿Por qué, al igual que sucede con la comunicación, nadie se plantea esta pregunta?

Quizá la clave radique en el escaso reconocimiento que la comunicación tiene en el ámbito científico y en la sociedad en general. Porque si reconociésemos la existencia y utilidad de las ciencias de la comunicación, nadie dudaría de la necesidad de estudiar ese saber para ser comunicólogo, científico y experto en comunicación o como queráis llamarlo.

Resulta que, tradicionalmente, se ha identificado a los estudios científicos exclusivamente con las ciencias naturales (física, química, biología…) relegando a un plano menor a las investigaciones en ciencias humanas y sociales (sociología, historia, comunicación…). ¿Qué es más científico, el estudio sobre la comunicación humana o el descubrimiento del genoma también humano? Lamentablemente y casi de manera automática, responderemos que la iniciativa de decodificación de la cadena del genoma es, sin lugar a dudas, mucho más científica que la que tratará de descifrar los procesos comunicativos entre, por ejemplo, dos amantes que se prometen amor eterno bajo la luz de la luna. Craso error. La ciencia, en general, es un saber culto y desinteresado, que comienza donde acaba el saber vulgar, un conocimiento riguroso, metódico, falsable –podemos comprobar su veracidad o su falsedad-… La ciencia es un medio racional, sistemático y fidedigno de aproximación a la realidad. Por lo que ciencia es tanto el estudio de la “comunicación amorosa” como el apareamiento de las focas cangrejeras en la Antártida.

Ahora bien, ¿para qué estudiar científicamente a la comunicación? ¿Por qué formar en nuestras facultades no solamente periodistas, sino auténticos comunicólogos, es decir, científicos de la comunicación social? Simplemente para entender al mundo contemporáneo. Porque el periodista, hoy más que nunca, ha de saber interpretar una sociedad que por encima de todo es compleja. El comunicador debe analizar profundamente su entorno, su mirada tiene que ser reveladora y llegar más allá, donde no lo hace el conocimiento ordinario y sí el científico. Porque describir lo que sucede es tarea apta para todos los públicos, hoy más que nunca debemos revalorizar la figura del comunicólogo, es decir, del periodista que es un auténtico científico social.