viernes, abril 15, 2011

La crisis española y los nuevos movimientos sociales: a las net-barricadas!




La clase política en España padece la mayor crisis de legitimidad de su historia democrática. Los partidos políticos nunca antes habían despertado tanto recelo, hasta tal punto que en el último barómetro del CIS aparecen como uno de los 3 principales problemas que tiene el país. El desempleo, la economía y la clase política, por este orden, son los problemas que nos quitan el sueño a los españoles. La crisis económica, en última instancia, es una crisis de valores, dado que la ética se difumina en el horizonte frente a la oportunidad de que unos pocos adquieran más y mejores beneficios (desde los económicos a los sexuales).

A mí también me tiene terriblemente preocupada la situación política de mi país, dado que en mi Región, Murcia, la problemática es más preocupante si cabe, con un gobierno que apostó por un modelo de desarrollo económico de bajísima productividad y que generó beneficios solamente a unos pocos. Quiero decir, un modelo de desarrollo basado en las infraestructuras y la construcción de viviendas. Sobre esto, os recomiendo la entrevista de Iñaki Gabilondo a Manuel Castells, en la que el sociólogo y teórico de la comunicación aboga por la salida de la crisis mediante la innovación, la investigación y el desarrollo y aclara cómo la inversión en infraestructuras y vivienda no nos hará superar la terrible etapa que nos ha tocado vivir.

Murcia vive 3 crisis al mismo tiempo: la internacional movida por ratas especuladoras; la nacional con un gobierno socialista quemado, improvisador y corrupto (con los ERE de Andalucía, el caso faisán con el ministro y vicepresidente Rubalcaba, etc.); y la regional, con un gobierno de derechas necio y sin formación para enfrentarse a una crisis globalizada. El gobierno de derechas y caciquil que gobierna Murcia como si de un huerto se tratara, llegó al poder hace 16 años. Entonces, la interconexión y la sociedad de la información sonaban aquí en Murcia como el futuro, cuando la globalización económica interdependiente era ya un hecho y esta sobradamente consolidada. Sí, sonaba bien aquello de la sociedad de la información y el uso de las nuevas tecnologías, pero como no tenían ni idea de lo que ello suponía, abogaron por la construcción de viviendas, por la especulación inmobiliaria, por los favoritismos y la recalificación de terrenos protegidos. No vieron ni entendieron nada. Y malgastaron mucho, había dinero y proliferaron cargos de confianza que no servían para nada, direcciones generales y viajes a Nueva York, donde nuestros políticos, que no hablan inglés y, por tanto, tienen una escasa experiencia y formación internacionales, se fueron de compras por la quinta avenida, ahí es nada. En España les llamamos garrulos, no sé en otras partes del planeta.

El caso es que por todo ello, la semana pasada me reunía con unos cuantos buenos amigos y decidimos iniciar una campaña por el voto nulo, a modo de nuevo movimiento social y utilizando twiter como herramienta de difusión. Protestar por la que nos ha caído con una clase política esperpéntica (no tengo palabras para la campaña de Gómez en Madrid). La problemática es grave y seria. Éticamente, no podemos votar a los gobiernos nefastos e incompetentes de José Luis Rodríguez Zapatero (nacional, Partido Socialista), ni Ramón Luis Valcárcel (regional, Partido Popular de Derechas). Pero la cosa tiene más gravedad aún, cuando los partidos de oposición de ambos (encabezados por Mariano Rajoy y Begoña García respectivamente) no se presentan como una alternativa deseable y ni tan siquiera válida. Entonces, nos queda el voto nulo, si no queremos apoyar a un partido pequeño que termine dando sus escaños a alguno de los dos gigantes de la política española.

Saldrá (el movimiento, me refiero) y os mantendré al tanto. Pero lo interesante de esto es cómo los nuevos movimientos sociales tienen un marcado carácter temporal, se movilizan para alcanzar una meta determinada y desaparecen tras ello. Movimientos en donde la lógica tecnológica aparece entre sus mismas señas de identidad.

Hablaba sobre estas cuestiones en las jornadas que organizó mi facultad sobre la Generation Me y el poder del yo en los discursos organizacionales. Ángel, alumno interno de mi departamento que está trabajando conmigo durante este curso 2010/2011, preparó una presentación en prezi muy buena. Los nuevos movimientos sociales y las twitterrevoluciones: a las net-barricadas! es una ponencia que acabará en capítulo de libro y que analiza la naturaleza de las movilizaciones sociales, tratando de llegar un poco más allá de la mera descripción del fenómeno. Esto es algo en lo que no me gustaría caer, a veces tengo la sensación que cuando investigamos sobre los entornos tecnológicos digitales nos quedamos en la mera descripción, aproximación superficial que debe tratar de superar la investigación en comunicación. En última instancia, lo que planteo con este enfoque es un cambio en la naturaleza del poder, del poder de significación, del poder comunicativo.

un saludo a todos!

3 comentarios:

Ángel dijo...

Las próximas elecciones se presentan difíciles para un electorado perdido y desmotivado. No nos hagamos ilusiones de cambio, porque los fieles a los señoritos del cortijo se encargarán de que nada cambie en esta extra-ordinaria región a la que alguien a quien realmente aprecio define como "la vulgaridad complacida de sí misma". Tristemente, hay ocasiones en que tengo que darle la razón.

Luis Casalins Pina dijo...

Existen más propuestas que PPSOE. Si cortamos el abanico en dos y lo criticamos,estamos analizando dos banderillas de una parte. Claro que, con esa Ley Electoral injusta, y propia de países en régimenes dictatoriales a los que acusamos con el dedo inquisidor, no se puede hacer mucho más. ¿Cunde la desesperanza?.

Leo García dijo...

Luis:

Bienvenido! A tu pregunta de si cunde la desesperanza, no sabría qué decir. Sí que cunde la falta de fe en la clase política, lo que sin duda se ha convertido en el rasgo por excelencia de nuestro sistema político. Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Veremos cómo "habla" la gente (votando a unos o a otros, con la abstención...). Habrá que leer con lupa los resultados.