lunes, diciembre 03, 2007

Carta de una profesora universitaria

La semana pasada el XL semanal publicaba una carta al director de una profesora universitaria, misiva clara y sincera. Me encantaron las palabras que, además, fueron premiadas por "reivindicar, ante todo, esa gratificación personal e intransferible que, euros aparte, es la que justifica entregar la vida a algo".

BUeno, esta es la carta (la versión digital del dominical no incluye las cartas al director, así que la transcribo literal) que, por supuesto, ratifico.

"A pesar de la nónima

A los siete años entré en el internado. Aquello fue muy duro: la rígida disciplina... Pero mis padres me decían: "Estudia mucho, aprovecha esta oportunidad". Los años pasaron y terminé el bachillerato con 17 años y unas notas brillantes. Seguí estudiando, esforzándome por aprender y conseguir buenas notas (la beca dependía de ello). Terminé la carrera y quise seguir "aprovechando la oportunidad", así que seguí estudiando. Hice la tesina y la tesis doctoral y seguí aprovechando todas las oportunidades para formarme, en la ciencia y en la vida. Tuve suerte, llegué a profesora de universidad, por lo cual sigo estudiando cada día. Mi nómina es ridícula si se compara con la de muchos trabajadores que no han tenido que estudiar la décima parte que yo, ni se llevan a casa los exámenes y el disco duro. Sin embargo, me siento muy afortunada porque cada mañana llego a mi trabajo con una sonrisa en la cara sabiendo que voy a hacer lo que me gusta, que voy a poder enseñar algo que he aprendido, que estar con alumnos me permite seguir aprendiendo cada día, que el esfuerzo diario por llevar hacia adelante el equipo de investigación tiene sus pequeñas recompensas que festejamos como grandes acontecimientos. Por eso, y a pesar de la nómina, no me cambiaría por nadie".

T.M. Zaragoza

5 comentarios:

Le_freak dijo...

Jo... la verdad es que hacen falta muchos docentes con los ánimos y con la perspectiva de esta buena mujer. Lamentablemente... no todos y todas los docentes de la univ son así.

Zebulom MacAham dijo...

Mi opinión esta divida. Me explico:
1.- Me encanta toda la satisfacción que uno puede encontrar realizando las cosas que le gusta.
2.- No comparto la relación estudios igual a nomina más abultada. Concepto que nuestros padres nos inculcaban desde pequeños.
Todos nos enfrentamos a los mismos retos, cada uno con lo que mejor sabe hacer. Ni el merito de nacer, ni el del estudio puede hacernos ganar ese favor. El favor se debe ganar con el amor y la pasión puesta en todas las cosas que hacemos.
Es mi humilde opinión. La Universidad es formación y desempeño... hay mas valores que cuentan a la hora de valorar el desempeño de una persona: la empatia, humildad, seriedad, solidaridad, educación, respecto, un largo etc... son valores que deben contar y mucho.
Los estudios universitarios no son sinónimo de garantía y buen hacer. Lo que cuentan son las personas...es lo más importante. Y todo el mundo es distinto.

Zebulom MacAham

http://atriton.wordpress.com

Leo García Jiménez dijo...

Buenas!

Le freak, al igual que tú, creo que no todo el profesorado universitario presenta la actitud de la profesora maña.. Por eso es bueno la autocrítica, que nos autoexaminemos para ver qué estamos haciendo mal, qué podemos mejorar, etc.

En relación a lo que comenta Zebulom, no estoy del todo de acuerdo. Yo sí que creo que el estudiar más debe corresponderse con un aumento de sueldo, más que nada porque debe ser reconocida la mayor formación que por ejemplo en la universidad tiene un doctor frente a un recién licenciado. No es lo mismo el catedrático de universidad que ha publicado varios libros, tiene cientos de artículos, experiencia docente, participación en congresos y grupos de investigación... Que el profesor que acaba de terminar la carrera...

Estoy de acuerdo contigo en lo importante que es el "amor y la pasión en todas la cosas que hacemos", pero mucho amor sin formación sirve de poco. Vuelvo al caso de la universidad que es el ámbito que mejor conozco. Un profesor súper apasionado con su trabajo que presente una formación deficiente es un fraude de docente. Y al contrario. Un profesor que sepa mucho y carezca de "empatia, humildad, seriedad, solidaridad, educación, respeto", es un mal profesor universitario, porque no conseguirá transmitir "vida" en sus clases.

Creo que los pilares son varios, todos importantes; pongamos en un saco formación y excelencia académica, amor, respeto y pasión por lo que hacemos y obtendremos al profesor universitario perfecto.

Difícil, eh?

Manuela... dijo...

Pues yo me siento realmente feliz al dar con gente dispuesta a ganar un sueldo ínfimo (si es que acaso algún profesor de universidad pasa hambre..)a cambio de dedicar su vida a algo tan gratificante como pueda serlo dar clase a unos chavales, o cualquier otra cosa, pero que haya sido ansiado y por fin conseguido. Tener la oportunidad de realizar tal cosa está al alcance de pocos, aunque todos aspiremos a esa maravillosa vida que podemos llegar a imaginar desde esa ingenua perspectiva que da la corta edad; creo que lo mejor que nos puede pasar es ser feliz en nuestro quehacer diario, que, al fin y al cabo, es nuestra vida.

Realmente sería genial que todos los profesores tuviesen la vocación y las ganas de enseñar que esta mujer predica, los alumnos lo agradeceríamos mucho. Por suerte, aún se los encuentra.

Leo García Jiménez dijo...

Sí Manuela, estoy contigo, es fundamental encontrar nuestro sitio en el terreno profesional... Creo que la felicidad también pasa por eso...