miércoles, mayo 20, 2009

La vida es conversación: no hay final, no hay pensamientos últimos, no hay fin para la conversación

No hay nada como descubrir nuevos autores, nuevos pensamientos, nuevas perspectivas sobre la vida, el hombre, el mundo... Esto es algo maravilloso que me está regalando mi estancia investigadora en la Universidad de Colorado. Así es como ha llegado hasta mí, porque ha sido él el que ha llegado, James W. Carey, quien concibe la comunicación como una manifestación cultural. Es decir, como la comunicación es una realidad simbólica, va a ser un fenómeno hijo de su tiempo (cultural). O lo que es lo mismo, a través de la comunicación "construimos" la cultura en la que vivimos. Comunicación y cultura son, por tanto, dos fenómenos indisociables.

Fue Carey un profesor y teórico que sirvió de fuente de inspiración para todos aquellos que le conocieron. Además, tiene algunas citas que rayan la excelencia, siendo sus escritos de una claridad y un humanismo poético que infunde esperanza y fe en el hombre, a pesar de los pesares.

Corría el año 1991 en la escuela de periodismo de San Petersburgo (The Poynter Institute, Florida) cuando al final de una entrevista, el periodista preguntó a Carey si tenía algunos pensamientos finales. Creo que todos los que hemos hecho una entrevista hemos preguntado esto. Pero creo que pocos habrán escuchado la siguiente respuesta:

"No hay pensamientos finales. Yo cito todo el tiempo estas maravillosas líneas de Kenneth Burke. La vida es conversación. Cuando entramos, cuando llegamos a algún sitio, ya hay algo que marcha, que está funcionando. Lo primero que debemos aprender es que a la hora de nuestra muerte, nosotros estamos reescribiendo nuestra biografía por última vez. Y luego, durante las primeras horas después de nuestra muerte, alguien más reescribe dicha biografía por nosotros -nuestros hijos, esposas, amigos. Recuerdas lo que a él le gustaba, lo que dijo, lo que hizo? En este sentido, la vida es una conversación que constantemente continúa. Nadie tiene la última palabra; no hay pensamientos finales. No hay final para la conversación".

"There are no final thoughts. I quote all the time these wonderful lines of Kenneth Burke. Life is a conversation. When we enter, it´s already going on; we try to catch the drift of it; we exit before it´s over. The first lesson any pragmatist learns is that at the hour of our death we are rewriting our biography for the last time. And then, the first hour into our death someone else rewrites the biography for us -our children, our spouses, our friends. Do you remember what he was like, what he said, what he did?... In that sense life is conversation... that continuously goes on... No one has the last word; there are no final thoughts. There is no end to the conversation".

Communication as culture, 2009, p. IX. 

Wow! Qué cara se le quedaría al periodista? La cita es sublime, porque si la vida es conversación, al principio de la vida está la palabra, es decir, lo que funda la existencia, en el origen del mundo lo que hay es comunicación. Acaso no es esto apasionante? Menuda responsabilidad social la que les ha caido encima a los profesionales de la palabra...

Pd. Mis disculpas por mi libre, libérrima, traducción del texto :-)

5 comentarios:

Pedro Jesús Teruel dijo...

¡Qué maravilloso! Es un don y una tarea (eine Gabe und eine Aufgabe): tenemos la potestad de reescribir continuamente nuestra historia, del mismo modo que las células de nuestro cuerpo se renuevan a intervalos diversificados y constantes. Un relato que se deja en legado a los otros, que seguirán reescribiéndolo (tanto más, cuanto más fecunda haya sido nuestra existencia). Esto trae consigo una enorme responsabilidad hacia los que vendrán después. Escribimos renglones de la gran Historia del mundo.

Alicia dijo...

Me encanta, me encanta, me encanta este post Leo!! :)
Donde hay comunicación no siempre hay palabras. Aunque nunca dejaremos de intentar expresarlo todo con ellas hay ciertas cosas que no se pueden traducir, es la eterna frustración del escritor o del profesional de la palabra, por eso siguen intentándolo.
Una mirada, un gesto, un olor, un sabor, una caricia... todo eso comunica y no son palabras.

No puedo expresar con palabras Leo lo mucho que me gusta tu blog! ;)
Un abrazo!

Leo dijo...

Buenas a los dos!

Efectivamente Pedro, contar la historia, nuestras historias y qu las reescriban quienes nos sucedan... Recuerdo cuando era pequeña, y aún ahora, me encantaba que mi madre me contara historias sobre mis antepasados a quienes solamente conocí a través de sus magníficos relatos. Esto también da un poco de miedo... qué dirán de nosotros?

Y ali!!! jajaja, eres la mejor! sí, una caricia, un gesto también son comunicación. El uso de la "palabra" para referirme al origen del mundo tiene connotaciones bíblicas, la palabra encarnada en el hijo de Dios, ya sabes, la palabra como salvación del mundo y el comienzo de una nueva era. Carey, también John Durham Peters (otro de los teóricos de la comunicación más prestigiosos vivo, por cierto mormón) hacen referencias al evangelio según San Juan para desarrollar la importancia de la comunicación.

Independientemente de nuestras creencias, esto resulta maravilloso porque ya un texto escrito hace más de 2000 años hablaba de la esencialidad de la comunicación!!!!la comunicación como dotadora de vida, porque en la palabra está salvación...

que tengáis un buen final de semana los dos, mis fieles lectores!!

muaccccc!

María dijo...

Es así; con la comunicación creamos la cultura, la sociedad, todo todo es comunicación y nunca se para porque la historia del ser humano sólo se puede entender con la comunicación como principio y fin de todo.
Como me dijo el pintor Molina Sánchez cuando le pregunté si a los 91 años todavía le quedaba algo por hacer: "Esto no tiene fin".

so dijo...

Me gusta lo que veo, veoy a volver más a menudo.

Me ha gustado eso de que no hay un pensamiento FINAL. Porque yo creo que así es, que en esta vida no hay nada final.

Observo la naturaleza, la evolución del pensamiento, la vida... y en todo veo: moviento, transformación..

Y precisamente, la palabra es una prolongación de nuestro pensamiento. Y el pensamiento es una constante en movimiento.