sábado, mayo 19, 2012

La asignatura "Educación para la Ciudadanía", o, como diría Unamuno, el debate de los "Hunos contra los Hotros"

Leo esta mañana que el ministro de educación y cultura español, José Ignacio Wert, anti-humanista y tecnicista confeso*, ha iniciado la reforma de la polémica asignatura "Educación para la Ciudadanía". Todos los jóvenes españoles toman esta asignatura en su formación educativa.

Y a mí me vienen a la cabeza, frente a las batallas ideológicas mediocres y ramplantes de la derecha contra los socialistas españoles (o los socialistas contra la derecha, que igual da), las palabras de Miguel de Unamuno cuando criticaba a todos por igual, los que para él eran los "Hunos" contra los "Hotros" (en alusión a los pueblos bárbaros). Unamuno fue repudiado por republicanos y franquistas (seguidores del dictador Franco) y murió bajo arresto domiciliario en Salamanca a la espera de que cualquier día entraran a su casa a pegarle un tiro. "La soledad de un viejo liberal", publicado por el periódico El País, retrata bien esta cuestión que comento.

Unamuno fue uno de los autores más prolíficos de los siglos XIX y XX. Escribió centenares de ensayos, novelas, artículos periodísticos, cartas, poesía... Fue un agitador de conciencias nato. Y yo me pregunto, ¿quién ha tomado su testigo en nuestra sociedad?

*Que Wert carece de cualquier atisbo de sensibilidad humanista, teórica, de pensamiento, es algo, a estas alturas, conocido por todos. Ahora bien, ¿de qué nos extrañamos? Wert es hijo de su tiempo. Y el tiempo que vivimos abocado a la racionalidad tecnicista y cuantitativista, rechaza de manera frontal el pensamiento, la filosofía, la teoría. Es decir, rechaza todo aquello que no genera resultados cuantificables (sean beneficios económicos, sea una encuesta que simplifica lo social y se adapta bien a la lógica simplista contemporánea). La racionalidad instrumental es lo que tiene, ministros analfabetos, humanísticamente hablando, que de repente se convierten en el blanco de las iras de todos. Pero no perdamos la perspectiva. Todos hemos alimentado, en mayor o menor medida, al monstruo que hoy nos azota.

2 comentarios:

Pedro Jesús Teruel dijo...

Me acabo de dar cuenta de que has vuelto a la blogosfera. Encontrarte de nuevo aquí supone un aliciente: no sólo añoranza de viejos tiempos, sino promesa de libre circulación de ideas. ¡Bienvenida de nuevo, Leo!

Sí, Unamuno sigue constituyendo para nosotros la cifra cercana del compromiso intelectual y político. Tan capaz de ponerse a conversar con Spinoza en sus brumas holandesas como de tomar partido a favor de la verdad y en guerra contra sus propios intereses frente a la doble barbarie política del momento.

Te preguntas quién ha cogido el testigo. Habría una respuesta sencilla si el intelectual hubiera mantenido el aura de referencia moral de la que gozó en los años sesenta o setenta. Pero Sartre pasó y con él sus mandarines. La globalización pulveriza en mil frentes los ámbitos en los que se forma el juicio contemporáneo. Lo cual agudiza el riesgo de ser manipulados por parte de instancias igualmente globales - dominación geoestratégica de las opiniones, como tan bien apuntas en el post anterior.

Todo esto hace precisa la revitalización de una teoría crítica que bien podemos reelaborar a partir de la Escuela de Fráncfort. Quizá no resulte socialmente tan halagador como en los mejores años sartreanos, pero eso poco importa ahora: el trabajo intelectual es necesario para la autoconciencia y la libertad del mundo.

¡Un abrazo!

Leo García-Jiménez dijo...

Pedro, amigo: Qué alegría y lujo leerte por aquí. No podría estar más de acuerdo contigo. Revitalizar un auténtico pensamiento crítico no ideologizado es hoy una tarea pendiente vital. ¿Que han muerto las ideologías? Yo hoy las veo presentes en todos los ámbitos, también en aquellos menos susceptibles de ser ideologizados como el ocio (consumismo-capitalismo) o la educación (neoliberalismo-izquierda).

Otro abrazo para ti!