jueves, octubre 25, 2007

Primo Levi y la Escuela de Frankfurt: ¿algo tiene sentido después de Auschwitz?


Primo Levi

La escuela de Frankfurt









Recuerdo perfectamente el día en el que visité el campo de concentración de Oświęcim (en alemán, Auschwitz) en Polonia. Hacía frío y el día estaba cerrado, muy nublado... Era un ambiente tétrico que para mis amigos polacos resultaba insoportable, de tal manera que muchos de ellos, entre lágrimas, abandonaron la ruta turística por el circuito de la que fuera gran masacre alemana durante los años 30 y 40 del pasado siglo. Recuerdo también que aquél día, cuando volvíamos a nuestra ciudad de origen, el viaje de vuelta estuvo protagonizado por el silencio, la tristeza, el ensimismamiento...

Si vivieran los miembros de la Escuela de Frankfurt (Blanca Muñoz ha sido una de las autoras españolas que más ha profundizado en esta escuela), quizá criticaran el que se haya terminado comercializando incluso con la muerte y el sufrimiento. Ahora podemos hacer turismo también por el terreno sobre el que todavía permanece caliente la sangre de judíos, polacos, húngaros...

El caso es que he retomado en mis clases una obra de uno de los supervivientes más conocidos de los campos de concentración alemanes. Se trata de Si esto es un hombre, escrita por Primo Levi en el año 46, solamente uno después de que acabara la II Guerra Mundial.

La visión que del hombre nos ofrece Levi es aterradora y desalentadora y podría resumirse en que el "hombre, en situaciones extremas, es un lobo para el hombre". Es un discurso el de Levi pesimista, pues es imposible que el superviviente pueda soportar el recuerdo de la experiencia en el campo, es imposible que pueda superar el sentimiento de culpa, es imposible que nada vuelva a tener sentido después de Auswitchz.

Esta visión creo que entronca con la perspectiva de la Escuela de Frankfurt, pues fueron sus miembros (que estuvieron exiliados en Estados Unidos hasta regresaron a Alemania en la década de los 50) lo que denunciaron que el nazismo es la consecuencia perversa de la modernidad (diría Baumann que sin la modernidad nunca hubiera existido Auswitchz) y que el nazismo es el ejemplo de un tipo de razón (instrumental) que pervive en la sociedad capitalista. La razón en Auswitchz y en el capitalismo es utilizada para dominar, para anular la conciencia crítica, para destruir el pensamiento y fomentar la irracionalidad.

Pero como digo, según los Adorno, Horkheimer, Marcuse, etc. , esos principios que pervivieron en el nazismo continuan plenamente vigentes en la sociedad capitalista.

¿Hay solución para esta situación? ¿Hay alguna salida para que el hombre no viva dominado (por ej, por los medios de comunicación) y pueda ser libre? Levi no nos da la clave (al menos yo no la encuentro), clave que sí ofrece la Escuela de Frankfurt.

La búsqueda de sentido es prevenir para que el principio de dominación no vuelva a protagonizar la historia y he aquí la responsabilidad de la teoría frente al sufrimiento del mundo. Es decir, a través de la razón, de la cultura con mayúsculas, el hombre puede alcanzar la libertad que tanto anheló Primo Levi.