
Como ya sabéis, sólo actualizo el blog semanalmente. Pero hoy voy a hacer una excepción, por las veces que debí actualizar y no lo hice ;-) y porque la duda me corroe en estos momentos.
Dos noticias, para mí contradictorias, protagonizan hoy el espacio público: por un lado, de Juana Chaos, el terrorista, será trasladado a su casa en cuanto se recupere de su huelga de hambre (que suspendió ayer en cuanto se anunció su "prisión atenuada"). Dice Rubacalaba que lo ha hecho "por razones humanitarias. No podemos dejar que alguien muera". Por otro lado, Inmaculada Echevarría, que padece una distrofia muscular progresiva lo que la ha postrado en la cama de un hospital a lo largo de los últimos nueve años de su vida, elegirá junto a los médicos la fecha en la que le será retirado el respirador que la mantiene con vida.
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Somos libres para hacer lo que nos dé la gana con nuestras vidas o no? Echevarría pide morir porque no aguanta más su situación vital. La junta de Andalucía accede. De Juana Chaos comienza una huelga de hambre para protestar por la pena que debía cumplir. En este caso, no se le concede la libertad para hacer con su vida lo que le plazca y es ingresado en un hospital donde se le mantiene con vida, en contra de su voluntad, gracias a un suero. De Chaos permanece literalmente atado a la cama para que no pueda quitarse la vida.
¿Por qué dejan morir a Echevarría y no a De Chaos? ¿Por qué prevalece el derecho a la muerte en una y el derecho a la vida en el otro?
No lo entiendo, sinceramente que no lo entiendo, situación que me tiene bastante cabreada.
¿Por qué a una le dan la libertad para que decida sobre su vida, libertad que se le niega al terrorista?
Creo que un mínimo de coherencia en las líneas éticas de las políticas gubernamentales no estaría de más, ¿no os parece?