O lo mismo da, "las masas no son para el verano"... El caso es que durante todo el año, constantemente, cansinamente, cuando me encuentro en un atasco, en la cola de la tienda/banco/farmacia, en la sala de espera del hospital/ambulatorio o similar (eso sí, siempre público, que no estamos para seguros privados), me martillea en la cabeza el siguiente texto de Ortega y Gasset (La rebelión de las masas, 1999, p. 74, edit. espasa calpe):
"Yo la denomino el hecho de la aglomeración, del lleno. Las ciudades están llenas de gente. Las casas, llenas de inquilinos. Los hoteles, llenos de huéspedes. Los trenes, llenos de viajeros. Los cafés, llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes. Las salas de médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema empieza a serlo casi de continuo: encontrar sitio (...) Vemos a la muchedumbre, como tal, posesionada de los locales y utensilios creados por la civilización".
Supongo que si Ortega y Gasset hubiera publicado este texto hoy, habría recibido demandas a diestro y siniestro por todo tipo de colectivos, acusándolo de clasista, aristócrata resentido contra un espíritu democrático que nos permite a todos tener acceso a todo. El filósofo español planteó la masa como una patología social, en la que sus integrantes sólo intervenían violentamente y donde los hombres eran mediocres y cuya rebeldía consistía en un gigantesco problema planteado a la humanidad...
No ahondaré en esta polémica, pues mi espíritu posmoderno me dice que la masa como tal, obviamente, es mucho más manipulable que un indviduo autónomo, pero también es cierto que gracias a la masa hemos alcanzado (al fin) la democratización de la cultura...
BUeno, el caso es que no hay masa en mi ciudad en verano (Murcia capital, 400.000 habitantes, ubicada en el sureste español). No señor. Llevo ya varios días sin rememorar el texto orteguiano, hasta tal punto que casi lo había borrado de mi memoria. Hay gente, sí, pero la justa, ni mucha ni poca. Esto me está dando tanta libertad de movimientos que no quiero ir a la playa, en un acto de rebeldía, que sé que es absurdo, pero así de absurda que es una. Será el calor.
Un saludo a todos!

